Aprendiendo en un rinconcito de Chile

Un grupo de amigos pasean victoriosos sobre un bus descapotable por las calles de Mendoza, Argentina. Tienen entre 10 y 11 años de edad y les alegra la vida jugar fútbol. Celebran eufóricos la obtención del título del prestigioso torneo internacional infantil de Mendoza Cup en su versión 2019, donde ya habían participado el año anterior para ganar experiencia. Provienen de la humilde Escuela de Fútbol de Lontué, Región del Maule en Chile, y cada paso empeñado al otro lado de la cordillera ha significado un sueño hecho realidad.

EFU Lontué fue fundada en 1995 por un grupo de apoderados de la zona. Por entonces contaban con 20 participantes y 2 profesores. La urgencia de crear una instancia de recreación deportiva se hacía primordial, debido a la gran cantidad de niños que habitaban en este pueblo campesino sin mayores actividades productivas que los condujeran hacia un estilo de vida saludable.

   

Lenta y paulatinamente esta escuela comenzó a crecer, entrenando, gracias al apoyo de la Municipalidad de Molina, en el propio estadio de Lontué, y permitiendo una instancia formativa que brindaba una poderosa herramienta para alejar a niños y adolescentes del vicio y el ocio. Un espacio de profunda comunión familiar, donde incluso los padres alcanzaban la oportunidad de conocerse mejor unos con otros.

Organizando diferentes eventos sociales para recaudar fondos y solventar todo requerimiento para mantener en pie su preciada escuela, hoy en día cuentan con cerca de 100 niños activos entrenando fútbol y 5 profesores de primer nivel para guiarlos. Fluctúan entre los 4 y 16 años de edad e, incluso, se han incorporado algunas representantes femeninas para acrecentar todavía más su alto contenido de integración.

Cuando asisten a campeonatos locales, los entrenadores y dirigentes se preocupan de que todos los integrantes, en sus respectivas categorías, desplieguen sus capacidades en la cancha, sin importar el resultado final. Resulta mucho más trascendental el hecho de inculcar el compañerismo, la democracia y la felicidad de sus pupilos: allí radica el verdadero triunfo.

Ahora aguardan con ansias el fin de la cuarentena para retomar sus encuentros presenciales. Por mientras, coordinan series de ejercicios que los jóvenes deportistas puedan realizar en sus casas. Mantienen una comunicación permanente y valoran toda instancia de interacción que se pueda presentar.

Es por eso que han agradecido enormemente una charla motivacional impartida por el presidente de Ganamos Todos, Harold Mayne-Nicholls, recién la semana pasada para toda su comunidad a través de FacebookLive y la plataforma virtual Zoom. Llegaron varios asistentes y en ella les recordamos los grandes valores del deporte, con un contenido cultural adicional, en el objetivo de seguir alimentando su pasión, dedicación y perseverancia de mantener los sueños en alto.

Vendrán tiempos mejores.