Juegos de Vida: “Mil llaves, Mil puertas”

-Lo fundamental es que cualquier tipo de niño pueda participar de los recreos entretenidos y realizar deporte, sin importar sus capacidades, orígenes ni sexo.

Con estas palabras, el antofagastino Raúl Rivera, con cuarenta y ocho años de edad, nos resume su rol como monitor del programa Jugamos Todos en la Escuela Especial Juan Sandoval Carrasco de Antofagasta.

Este es su primer año trabajando para nosotros, y no ha tenido inconveniente alguno con desarrollar las actividades diariamente con los alumnos y alumnas de este emblemático establecimiento.

Raùl en programa Jugamos Todos 2019.    Raùl en recreto entretenido Escuela Juan Sandoval Carrasco, Antofagasta 2019.

A pesar de ser preparador físico especializado en el fitness de combate, la mayor parte de su vida la ha dedicado a diversas funciones más bien alejadas del mundo del deporte. Su último trabajo, antes de llegar por recomendación a la escuela, fue como ejecutivo de ventas en una compañía de telefonía móvil. Pero todavía más atrás, cuando recién acababa de egresar de enseñanza media el año 1998, su primer acercamiento al mundo laboral consistió en ser auxiliar de viajes en una cadena de buses nacionales. Gracias a esta experiencia tuvo la gran chance de conocer gran parte del país, y acumular conocimiento vivencial.

Posteriormente, luego de ganarse la vida como administrador de algunas empresas, Raúl incursionaría, nuevamente, en otra arista completamente diferente al dedicarse a trabajar como crupier en el casino de Antofagasta.

Raúl a los seis meses de vida.    Raùl en su cumpleaños número dos.

Sin tomar en cuenta la edad como un obstáculo, decide titularse de profesor de Educación Física; sin embargo, una completa enfermedad de su madre le impidió terminar la carrera, ya que debió mudarse a Santiago a lo largo de dos años en el objetivo de acompañarla y cuidarla adecuadamente durante el proceso.

Luego de regresar a su ciudad natal, Raúl comienza a abocarse progresivamente al profesionalismo del deporte, a través de capacitaciones y certificaciones formales, ocupando distintos cargos en el Instituto Nacional del Deporte, como propulsor de la actividad física. Descubriendo y confirmando al fin su verdadera vocación.

Raùl junto a sus padres y hermanos, 1998.

Es así como se convierte en instructor de baile entretenido en varias escuelas de la zona e, incluso, es reconocido internacionalmente como  el único monitor de fitness folklórico en Chile, tras adquirir un máster en Bolivia el año 2018.

Gabriela Godoy, dueña de casa y alumna de Raúl en algunos talleres, señala:

-Ya son seis años que conozco al profe y tengo que decir que es muy jugado por sus clases, se preocupa de no faltar, nos motiva con su energía y su preocupación hacia nosotras nos demuestra constantemente que es una persona en la que se puede confiar- Finaliza.

Alcanzando la plenitud de sus facultades, agrega la sapiencia y el propio aprendizaje a su responsabilidad histórica de liderar grupos de niños. El desafío le honra, su cariño hacia el deporte es una manifestación de nacimiento y sólo restaba que se presentara, alguna vez, la circunstancia de consagrarlo ya no como un simple amor de verano, sino como el mayor romance de su vida.