Juegos de Vida: “Reencuentro con un hijo de Mejillones”

Lo conocimos en un sencillo bloque de departamentos a la entrada de Mejillones, cuando tenía once años de edad. Por entonces estudiaba en la Escuela Julia Herrera Varas y participaba activamente de la Copa Ciudad de Mejillones, iniciativa impulsada por Minera Escondida, el municipio local y Ganamos Todos.

Este es su primer año en el North College de Antofagasta, tiene quince años y no ha extraviado un ápice de pasión por el deporte.

Nelson Quiroz nació sin una de sus manos, sin embargo, nunca ha significado una excusa para impedirle realizar sus diversas actividades. Comenzó a practicar frecuentemente fútbol y atletismo desde los seis años. Incursionó, además, fútbol americano y últimamente se ha interesado en la disciplina del básquetbol. En todos ellos ha llegado a sobresalir por su gran velocidad.

Nelson junto a sus padres, Ingrid y Nelson, y su hermana menor Lía, 2019.

Siendo el penúltimo de cinco hermanos, Nelson ha recibido el estímulo y la colaboración de toda su familia para persistir con sus prácticas deportivas semanales. Su madre, Ingrid Fúnez, quien fuera monitora de aeróbica en  épocas anteriores, se desempeña como profesora y cumplió aquel rol profesional con su retoño durante gran parte de su período de enseñanza básica. Incluso su padre, con el mismo nombre, trabaja como acondicionador físico en el club donde juega su hijo, Ferroviario Angamos.

-Nelson es muy independiente, sabe enfrentar las dificultades con envidiable carácter.-Nos señala su papá al interior de su cálido hogar-Y aunque es un poco tímido, es un joven amistoso con un gran sentido del humor.-Culmina.

Nelson en entrenamiento de Ferroviario Angamos Club, 2018.    Nelson jugando por Ferroviario Angamos Club.

El 2018 llegaron a la final donde, tras una estrecha definición por penales, finalmente fueron vencidos por el Club Impacto, uno de los equipos más fuertes de la región.

Su hermana menor, Lía, nos comenta con suma sinceridad:

-Mi hermano es súper chistoso. También es cariñoso, porque siempre me abraza y me da besos.

Recuerda con afecto su paso por el campeonato nortino organizado por Ganamos Todos, donde jugó asiduamente en las versiones del 2015 y 2016. Varios de sus compañeros de equipo crecieron junto a él dentro y fuera de la cancha. Entrenan y compiten habitualmente, juntos, como desde la infancia.

Nelson a los seis años de edad junto a sus primos.    Nelson en paseo familiar playa Punta Rieles 2019.

A pesar de que su asignatura favorita es la Historia, ya tiene prácticamente decidido estudiar Ingeniería en Minas y vivir en La Serena.

Como un caballo de batalla, Nelson nos ha acompañado, representando nuestros grandes pilares de formación, a través de uno de los primeros registros audiovisuales capturados por las cámaras de Ganamos Todos, conmoviendo e inspirando a cientos de niños, jóvenes y adultos a lo largo y ancho del país con su poderoso testimonio de superación.

La huella de su carisma, siendo un adolescente de pocas palabras, cobra más agallas de vida por cada ciclo que transcurre, por todos los peldaños escalados y  los próximos desafíos que se avecinan.

Habernos reunido, luego de tanto tiempo, nos vuelve a dejar cautivados mientras retornamos hacia Antofagasta con una carretera costera engalanada por el grandioso océano y la evocación de una secuencia de imágenes imborrables, arraigadas en los sentimientos más profundos del alma de nuestra desinteresada vocación.

Seguramente nos encontraremos otra vez, en circunstancias que ni siquiera hemos llegado a imaginar.

Uno de nuestros ejemplos predilectos y símbolo de la labor ejercida no nos olvida. Ni nosotros  a él.